El papel de Blas Llano

Blas Llano, presidente del Partido Liberal Radical Auténtico, concedió ayer al diario Ultima Hora una entrevista, que se puede leer en (http://bit.ly/l5wUxm), en la que sostiene que la destitución del senador Efraín Alegre como ministro de Obras Públicas obedece a que este era precandidato presidencial y que la destitución de Rafael Filizzola obedece al ejercicio discrecional del poder presidencial de remover a sus colaboradores.

Cualquiera que haya oído o leído las declaraciones del gobierno o de los grupos marxistas que lo ejercen sobre las destituciones podrá notar con facilidad que son idénticas a las de Blas Llano. Se pueden leer en La Nación (http://bit.ly/iJfz71). El presidente del PLRA y la izquierda autoritaria (partidaria de las dictaduras cubana y venezolana) que gobierna hablan un mismo y único idioma.

Lo que Blas Llano esquivó durante toda la entrevista es el hecho que el presidente Fernando Lugo ejerció su poder discrecional de remover a los ministros para destituir a dos decididos opositores a la reelección presidencial. Esa cuestión, que es la única cuestión, fue minimizada por el presidente de los liberales.

Blas Llano cree que los paraguayos somos alguna especie de infradotados y por eso, tal vez, piensa que podrá tener éxito en el propósito que tienen, él y sus compañeros bolivarianos, de convertir la discusión sobre la reelección por la vía de la enmienda que buscan en una discusión anodina y ridícula sobre la potestad del presidente Fernando Lugo de remover discrecionalmente a sus colaboradores.

Nadie discute el poder discrecional del presidente de remover a sus colaboradores. Lo que se discute, lo único que se discute, es la motivación de Lugo para aplicar su indiscutido poder discrecional: Removió a dos de los ministros cuya oposición a la reelección verdaderamente podía afectar su propósito de buscar la reelección via enmienda.

Llano y sus compañeros autoritarios (tienen como modelo a las dictaduras cubana y venezolana) tratan de disimular lo anterior diciendo que el presidente no destituyó a Esperanza Martínez quien, hasta ayer al menos, también se oponía a la reelección vía enmienda, como si fuéramos todos bobos y no pudiéramos ver a simple vista que Efraín Alegre y Rafael Filizzola tienen mucho mayor impacto en la opinión pública que la ministra Martínez.

Esperanza Martínez tendrá ahora el triste papel de servir a Lugo, Llano y a sus compañeros autoritarios (les gusta la dictadura cubana y venezolana) como disfraz de pluralismo de un gobierno totalmente resuelto a violar la Constitución como quería violarla Nicanor Duarte Frutos. Todos recordamos como Lugo denunciaba ese propósito de su antecesor (http://bit.ly/kJU2V6) y como Eusebio Ramón Ayala denominaba golpistas a los partidarios de la reelección vía enmienda (http://bit.ly/lw5dcx).

Pues esto es lo que quedó en evidencia con la destitución de Efraín Alegre y de Rafael Filizolla: La absoluta resolución de Fernando Lugo de dedicar toda la fuerza del gobierno a imponer su reelección por la vía de la enmienda, violando la Constitución.

Lo que con las destituciones es obvio ahora para todos los paraguayos es que el gobierno que dirige Fernando Lugo subordinará toda su acción al logro del objetivo particular, privado, de los grupos marxistas autoritarios (proponen como modelo a las dictaduras de Cuba y Venezuela), dejando en segundo plano la atención del interés general del pueblo, tal y como hizo Duarte Frutos en sus dos últimos años de gestión.

Por si Blas Llano y sus compañeros bolivarianos se atrevieran a intentar enturbiar lo obvio, como están tratando de hacer, cualquiera puede corroborar en las oficinas del propio gobierno que Filizzola y Alegre eran hasta sus destituciones los ministros con mejor desempeño presupuestario y con mejores resultados medidos, lo que a Lugo no le importó, porque lo que a él le importa es continuar en el poder, como Stroessner o, más apropiadamente, como la familia Castro o Chávez.

Consecuentemente, el esfuerzo del senador Llano por justificar las destituciones solamente tiene el mérito de desnudarlo ante la opinión pública como un hombre totalmente comprometido en la estafa política en la que Fernando Lugo le mintió al pueblo para lograr sus votos, diciendo que resistiría la reelección via enmienda. Las mentiras de Lugo se pueden leer en los archivos de ABC en (http://bit.ly/lFtch9) y en (http://bit.ly/jJVlXD).

Blas Llano se encuentra totalmente comprometido en la tarea de anestesiar al PLRA, para evitar que quienes encabezaron la defensa de la Constitución frente a la violación que quería imponer Duarte Frutos, la defiendan ahora frente a idéntica violación que le quiere imponer Fernando Lugo.

Patético papel el de Blas Llano, usando la presidencia del liberalismo paraguayo para convertirlo en cómplice pasivo del asalto de los autoritarios (reivindicadores de las dictaduras cubana y venezolana) al poder.

Este papel lamentable del senador Llano se aprecia sin dificultad alguna cuando dice, en la misma entrevista citada, que de ahora en adelante se dedicará a lograr que reuniones informales de dirigentes liberales (elegidos a dedo por él) discutan si se apoya o no la reelección via enmienda, cuando los afiliados liberales se han pronunciado institucionalmente al menos en dos convenciones legales diciendo enérgicamente que la reelección vía enmienda es inconstitucional y que el PLRA defenderá la Constitución.

La tarea que Blas Llano anuncia es ya chavismo puro y duro, sustituir con reuniones informales de elegidos a dedo por él las decisiones de los órganos institucionales del PLRA.

Blas Llano viola sus obligaciones estatutarias y debería ser removido de la presidencia liberal, pues su tarea no es subvertir las decisiones de las convenciones del PLRA, sino obedecerlas e implementarlas y si no las va a obedecer e implementar, debería ser destituido y expulsado.

El papel de Blas Llano, que es descalificador, es aún más grave cuando incluso desde el punto de vista práctico acepta pasivamente la sustitución de ministros liberales, cuya presencia era elemento central de la difunta “Alianza Patriótica para el Cambio” por ministros militares o policiales, cuya formación les impele a la obediencia ciega y no a la defensa de la Constitución.

Lugo está llenando su gobierno con militares, policías para cooptar a las fuerzas de seguridad e implementar desde la coacción el asalto autoritario (de admiradores de las dictaduras cubana y venezolana) al poder.

Lo triste es que el senador Llano cuenta, para su deleznable función, con la ambición amoral de algunos afiliados que ingresaron al PLRA para hacer fortuna en la función pública y que por permanecer en los cargos que les ayudan a ese fin, no tienen empacho en emular a quienes en 1977 se quedaron a legitimar la reelección indefinida de Stroessner.

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