En el PLRA manda Lugo

El 24 de abril de 1998, Josep Borrel ganó las que serían no solamente las primeras sino también las últimas elecciones internas por las que el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) eligió mediante el “voto directo” de sus afiliados a su candidato para las siguientes elecciones.

Un tiempo después, en un auténtico golpe de Estado interno, los caciques del PSOE, que en España reciben el nombre de “barones”, desconocieron la voluntad popular e impusieron la candidatura de José Luis Rodríguez Zapatero, cuyo gobierno está finalizando ahora con más penas que glorias.

Les recuerdo ese proceso de confiscación de la voluntad popular realizado en la civilizada Europa (que produjo otras confiscaciones igualmente lamentables en Alemania en 1933 o en Italia en la década del 1920) al vicepresidente Federico Franco y al senador Efraín Alegre.

El vicepresidente y el senador suponen erróneamente que la consulta popular a padrón abierto (urnas delivery) acordadas para abril de 2012 para definir la candidatura presidencial liberal es irreversible si se hace, y que es seguro que se haga.

El Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) tiene un fuerte sector, encabezado por los senadores Blas Llano, Ramón Gómez Verlangieri y Luis Alberto Wagner y por el ministro de Educación Víctor Ríos, que tiene una agenda completamente diferente y que actuará en Paraguay como en 1998 lo hicieron los barones del socialismo español.

El presidente Fernando Lugo, quien lidera y dirige a la coalición de partidos marxistas que hegemonizan el Frente Guazú (FG), ha hecho saber a través de sus más íntimos colaboradores políticos que no aceptará las candidaturas de Federico ni de Efraín.

Ha dejado en claro que buscarán un candidato de consenso, uno que, como Lugo, no pase por la interna liberal, y que sea aceptable para el FG.

Lugo puede hacer decir eso, y sentirse seguro de lograrlo, porque ese sector del PLRA representado por Llano, Gómez Verlangieri, Wagner y Ríos tiene los números necesarios para imponerse en el liberalismo sin que Federico o Efraín tengan posibilidad alguna de contrarrestarlo.

De hecho, a todos los efectos prácticos, Lugo es ahora quien dicta la política que sigue y seguirá el PLRA, como quedó perfectamente probado con el caso del fiscal general del Estado.

Lugo es, de hecho, el verdadero jefe del PLRA y lo maneja a través de Camilo Soares y Aníbal Carrillo, cuyas sugerencias consideran gustosamente Blas, Ramoncito, Luis Alberto y Víctor.

Los liberales gustan tranquilizarse a sí mismos con la ficción de que están en el gobierno y de que tienen el compromiso de apoyarlo en lo que haga, aunque nunca explican en qué se diferencian los liberales con puestos públicos de los cada vez más numerosos colorados con puestos públicos.

La diferencia está en que los colorados con puestos admiten que su partido no está en el gobierno y los liberales con puestos creen que el suyo manda.

Los colorados tienen razón: Uno puede tener muchísimos cargos públicos y no por eso estar en el gobierno. Tener cargos públicos no es estar en el gobierno. Estar en el gobierno es decidir qué hacer con la administración del país y en el gobierno de Fernando Lugo los liberales nada deciden.

Lo prueba de un modo didáctico el proyecto de concesión de aeropuertos. El Frente Guazú dijo no y fue no. Eso es estar en el gobierno.

Creo que la penosa confusión de los liberales se debe a que siempre creyeron que el gobierno era para tener cargos. Nunca se dieron cuenta que los cargos vienen por el gobierno y no el gobierno por los cargos. El prebendarismo que padecen los liberales es la causa de su confusión.

Blas Llano, Ramón Gómez Verlangieri, Luis Alberto Wagner y Víctor Ríos le están planteando a las bases liberales un discurso que tiene el mérito de ser claro y simple.

Si quieren mantener los apetecidos cargos, tienen que obedecer a Fernando Lugo y olvidar a quienes, como Federico y Efraín, critican al presidente. Mi apuesta es que, como en los casos de la fiscalía general y de los aeropuertos, el poderoso sector luguista del PLRA ganará y cómodamente.

No ganará ninguna elección, por supuesto, sino que se impondrá, como los barones socialistas se impusieron en el PSOE, mediante resoluciones de cúpula, las del Directorio que dominan.

Es una mera cuestión de tiempo que el Directorio empiece a desandar el camino a la consulta de abril de 2012.

Me dirán que Blas Llano se comprometió a realizar la consulta y yo les recordaré que Blas Llano también se comprometió al desbloqueo de listas y a no admitir al fiscal general. Las promesas de Blas valen tanto como la hojarasca que lleva el viento y duran menos.

El PLRA no será, por someterse a Lugo, el primer partido sometido de la Historia. Muchos partidos nacieron con vocación de sumisión. Los partidos comunistas del mundo, excepto el yugoslavo y el chino, hicieron de la sumisión a la Unión Soviética su bandera y su identidad.

Cuando la Unión Soviética decía que Hitler era bueno, para los comunistas del mundo, incluso los comunistas polacos, Hitler era bueno (agosto de 1939-junio de 1941). Cuando decía que era malo, era malo.

Las palabras de Blas en ocasión de imponer al PLRA la figura del fiscal general recuerdan mucho a las de los comunistas polacos cuando Hitler y la Unión Soviética se repartieron Polonia: “Es el tremendo sacrificio que tenemos que hacer por una causa superior”.

Los liberales luguistas no se detendrán en evitar la consulta de abril de 2012 y las candidaturas presidenciales de Federico o de Efraín.

Ya se está viendo a liberales luguistas como José Paková Ledesma o Marciano Barreto seguir las instrucciones del Frente Guazú para que los intentos de ahorro que se buscan en el Presupuesto General de Gastos de la Nación aparezcan como un ataque de los ricos contra los pobres.

Apoyan a un Lugo que alienta el atropello del Estado de Derecho con acciones violentas como cortes de ruta e invasiones de propiedades.

La ciudadanía observa como desde el gobierno se menoscaban los derechos de todos para beneficio de aquellos a quienes el Frente Guazú quiere convertir en clientes políticos.

Los liberales luguistas tienen la tarea de paralizar a la sociedad para que el Frente Guazú le imponga sus condiciones y se consolide como fuerza política determinante. Y lo lograrán.

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