La excusa de proteger a los menores y a las mujeres está resultando muy provechosa para quienes aborrecen la libertad y buscan mecanismos que les permitan censurar Internet, entre otras cosas.
Con ella han logrado, por ejemplo, que en Inglaterra, una antigua democracia, se estableciera un filtro que vigila al 98% de los usuarios comerciales de Internet, según Wikipedia.
La British Telecommunications ISP usa un servicio denominado “Cleanfeed” (algo así como máquina limpiadora o cadena limpiadora) que utiliza los datos que le proporciona una fundación privada, de beatos bienintencionados, la Internet Watch Foundation (IWF –Fundación para la Vigilancia de Internet) para bloquear a los usuarios británicos el acceso a las páginas que esa fundación cree que contienen material indecente realizado con menores (pornografía infantil).
La IWF es una organización no gubernamental que logró que sus criterios sean considerados pertinentes y aplicables por el gobierno británico.
Los abusos de la censura ya han empezado a ocurrir en Inglaterra, como no podía ser de otra manera. Los ingleses no son una raza superior y sus beatos, como los paraguayos, abusan del poder en cuanto pueden.
El 5 de diciembre de 2008, la IWF bloqueo un artículo de Wikipedia sobre un álbum del grupo de rock alemán Scorpions, “Virgin Killer” de 1976, alegando que la cubierta del álbum contenía una imagen “potencialmente” indecente de un chico menor de 18 años.
De hecho, este escandaloso abuso de los beatos ingleses motivó una masiva repulsa y la IWF tuvo de levantar los bloqueos el 9 de diciembre.
Aunque se establecieron límites a los censores, por ejemplo el de que las páginas cuyo contenido ellos consideren “criminal” solo pueden ser consideradas “potencialmente” peligrosas a la espera de una orden judicial, la capacidad de censura del sistema se mantiene intacta.
Inglaterra no es inmune al autoritarismo, como ya lo demostró Oliver Cromwell, así como no es inmune a la dictadura ningún país de la vieja Europa. Alemania generó a Hitler, Italia a Mussolini, España a Franco, Portugal a Salazar, Francia a Petain, Noruega a Quisling, Grecia a Papadopoulos, etc., etc.
De modo que, aunque de momento los únicos sitios que pueden ser “legalmente” censurados son los que los beatos de la IWF consideran como “pornografía infantil”, el servicio “Cleanfeed” tiene capacidad de censurar cualquier sitio agregado a las listas de IWF, quedando abierta la posibilidad de que un simple cambio de política de la entidad, restrinja más el acceso de los británicos a Internet, como ocurre en China o en Irán.
No hay diferencias de principio entre el sistema inglés de bloqueos y el sistema chino o el sistema iraní. Ninguna. Es solamente cuestión de grados. De hecho, los sucesivos gobiernos británicos están impulsando la inclusion entre las censuradas de las páginas que a criterio de los funcionarios públicos “glorifican el terrorismo”.
En Paraguay, las iglesias cristianas están ya en plena ofensiva para buscar la implementación de un sistema semejante al inglés-iraní.
El viernes, La Nación y Ultima Hora publicaron como titular principal de sus respectivas portadas que, en base a una encuesta, podían afirmar que los adolescentes paraguayos de 12 a 18 años usaban Internet principalmente para acceder a contenidos pornográficos.
La encuesta fue financiada por una empresa que vende filtros parecidos a los del sistema “Cleanfeed” que se denomina “Panda Securities”, fue realizada a iniciativa de la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos de Instituciones Educativas del Paraguay (FEDAPAR), con soporte de la Dirección de Juventud de la Municipalidad de Asunción.
Hablé en la 9.70 AM con los responsables máximos de las tres entidades citadas. Javier Leiro, presidente de FEDAPAR, es quien me informó que la encuesta no fue realizada por ningún encuestador profesional y que fue financiada por “Panda Securities”. Mario Medina, representante de la empresa citada es quien me informó que pagaron la encuesta como parte de su programa de “responsabilidad social”, una actividad de marketing, y Oscar Damian Acosta, director de Juventud y Deportes de la Comuna de Asunción, es quien me dijo que no se realizó ninguna selección muestraria que refleje en la encuesta la proporción de edades que existe en la población real ni dato demoscópico alguno que diera rigor a la muestra.
Los resultados, por supuesto, no pueden ser considerados serios y, peor aún, el hecho de mezclar a chicos de 12 años de edad, que recién están empezando a despertar a la sexualidad, con ciudadanos de 18, que ya son sexualmente maduros, es simplemente deshonesto. Los responsables de la encuesta asustan a la opinión pública atribuyendo a chicos de 12 años las conductas de ciudadanos de 18. Es totalmente deshonesto.
El objetivo obvio es alentar la instalación de filtros como los que vende “Panda Securities” en las instituciones que tienen acceso público a Internet, instalando una censura como la inglesa-iraní.
Está claro, y nuestra Constitución lo ordena en su Artículo 54, que los niños deben ser protegidos de toda forma de abuso, lo que obviamente incluye resguardarlos de quienes quieren producir con ellos pornografía.
Pero el método para protegerlos no puede ser, y no es, otorgar al Estado, ni a nadie, el poder de censura previa, prohibido por los Artículos 26 y 27 de nuestra Constitución, que protegen también los contenidos de Internet: “Toda persona tiene derecho a generar, procesar o difundir información, como igualmente a la utilización de cualquier instrumento lícito y apto para tales fines” y “El empleo de los medios de comunicación es de interés público; en consecuencia, no se los podrá clausurar ni suspender su funcionamiento…Se prohíbe…obstruir, de la manera que fuese, la libre circulación, la distribución y la venta de periódicos, libros, revistas o demás publicaciones con dirección o autoría responsable”.
La doctrina democrática, y consistente con nuestra Constitución, es la que fijó la Corte Suprema de EEUU en el caso Mukasey v. American Civil Liberties Union, resuelto el 21 de enero de 2009, que confirmó la inconstitucionalidad de la ley de Protección Online de Niños (COPA por sus siglas en inglés), denegando al gobierno el derecho de vigilar los contenidos de Internet, protegidos por la Primera Enmienda de la Constitución norteamericana (similar a nuestro Artículo 26), y reivindicando el papel de los padres en esa materia.
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